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Miedos, pánicos y fobias

Ánimo | 41178 lecturas

Todos, desde niños hasta adultos, experimentamos miedos, timidez, vergüenza. Sentirse ansioso en una situación particularmente incómoda nunca es agradable. Sin embargo, cuando se trata de niños, experimentar este tipo de sentimientos es normal y necesario.

Sentir y lidiar con la ansiedad puede preparar a las personas más jóvenes a hacer frente a las situaciones del futuro.

La ansiedad y el miedo
La ansiedad es una «aprensión sin una causa aparente» Suele ocurrir cuando no existe una amenaza inmediata a la seguridad o bienestar de una persona, pero se siente como algo real y el corazón late con velocidad, el cuerpo empieza a transpirar, la boca se seca y la mente se bloquea. En ciertos casos, cuando un niño siente miedo a determinadas cosas puede ser positivo porque hace que se comporte de una manera más prudente. Por ejemplo, un niño que tenga miedo al fuego evitará jugar con fósforos.

La naturaleza de las ansiedades y de los miedos cambia a medida que los niños crecen y se desarrollan: Los bebés experimentan ansiedad ante los extraños, abrazando fuertemente a sus padres cuando personas que no reconocen se acercan a ellos. Los niños de corta edad temen a cosas que no son reales, como los monstruos y los fantasmas.

A medida que los niños crecen, un tipo de miedo puede desaparecer o ser reemplazado por otro. Un niño que no puede dormir con la luz apagada a los cinco años, más tarde, quizás disfrute de una historia de intriga. Otros, tal vez, quieran acariciar a un león en el zoológico, pero tienen pánico a una araña.

Los niños generalmente temen situaciones u objetos específicos, después de haber tenido una experiencia desagradable, como la mordedura de un perro o un accidente.
Los adolescentes experimentan un tipo de ansiedad relacionada con la aceptación social y los logros académicos. La ansiedad asociada a situaciones sociales puede tener efectos a largo plazo. Por ejemplo: un niño con miedo a ser rechazado, puede dejar de aprender ciertos hábitos para relacionarse en la sociedad, facilitando su aislamiento.

Muchos adultos se sienten atormentados por miedos que comenzaron a partir de experiencias en la infancia. El miedo de un adulto para hablar en público puede ser el resultado de haber sido avergonzado frente a sus compañeros del colegio muchos años atrás.

Las fobias
Cuando las ansiedades y los miedos persisten, pueden llegar a convertirse en fobias, es decir, un miedo que es extremo, severo y persistente.

Millones de personas de todas las edades, sufren de diversos tipos de fobias: Fobia a los insectos, a la oscuridad, a las alturas, a estar encerrado, a los espacios abiertos…

Pero la que más me llamó la atención es la «Teofobia»: Fobia a Dios. La Teofobia es un anormal e injustificado miedo a Dios.

Quienes padecen de esta fobia, piensan que Él los va a castigar por todo lo que digan o hagan y lo ven como un tirano, cruel, despiadado, implacable y violento.

La Biblia habla de temer a Dios, en el sentido de tenerle un profundo respeto, pero tener miedo a Dios, es algo muy distinto. Muchas personas viven en un constante estado de ansiedad y preocupación, pensando que Dios en cualquier momento los juzgará y castigará.

Si te sientes identificado con este tipo de fobia quiero decirte, que te han engañado. En algún momento de tu vida te han atemorizado con esa idea de Dios que no se corresponde con la verdad. Dios no es ningún verdugo, no está con un látigo en su mano esperando que hagas algo mal, para castigarte.

¡No! Dios no es así, todo lo contrario, es un caballero con mayúsculas. Su amor es incondicional y siempre está a tu lado dispuesto a perdonarte, guiarte y ayudarte, si reconoces tus errores y tu necesidad.

Hace unos años yo no podía hablar en público. Tenía lo que se llama «pánico escénico». Por todos los medios posibles intenté corregir este problema, pero no había forma. Hasta que un día le pedí a Dios que me ayudara a superar esta situación y a continuación fui a dar mi primera conferencia. Sin hacer nada especial, el problema se solucionó.

Si estás leyendo esta historia y sientes que estás atrapado en algún tipo de fobia, te animo a que hagas sencillamente lo que yo hice y verás cómo cualquier miedo que te esté paralizando, desaparecerá.

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