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Convenciendo a Dios

Ánimo | 23121 lecturas


Estaba leyendo la Biblia en el libro del Génesis, cuando me encontré en el capítulo 32 con la historia en la que Jacob pelea con un varón de Dios. Jacob estaba forzando a este varón para que le bendijera, pero el varón no quería hacerlo. Jacob peleó con él y no le dejó en paz hasta que le bendijo. Convenció a aquel varón para que le diese la bendición.

Génesis 32:24-30; Lucas 8:43-48; Lucas 18:2-5



1. Podemos convencer a Dios por medio de la perseverancia

"24 Así se quedó Jacob solo; y luchó con él, un varón hasta que rayaba el alba. 25 y cuando el varón vio que ya no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. 26Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió; No te dejaré, sino me bendices. 27Y el varón le dijo ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. 28Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; Porque has luchado con Dios y con los hombres y has vencido."



Aquí, nosotros, miramos que sucedieron una serie de cosas:



Jacob luchó (convenció).

a. El varón le dijo que lo dejara ir, pero Jacob se aferró a él.

b. La perseverancia de Jacob, produjo una transformación. Jacob (engañador) fue transformado en Israel (El que pelea con Dios).



Jacob significa (engañador) y eso es lo que Jacob era antes de su experiencia con Dios. Pero eso no fue un problema para Dios, porque a Él no le importa lo que tu fuiste antes, de todas maneras cuando tengas un encuentro con Él, te va a transformar.



Otro punto de mucha importancia es: La perseverancia de Jacob. Hay muchas personas que oran, solo en un momento de dificultad y después se olvidan de lo que han dicho y jamás vuelven a orar por aquella situación. Pero no fue así con Jacob, él fue perseverante. Estaba determinado y nada le importaba más, que recibir la bendición de Dios.



Esto nos enseña, que necesitamos ser perseverantes a través de la oración, nuestra actitud y también nuestra disposición, para convencer a Dios de que estamos realmente determinados a que Él nos dé Su bendición.. Y hay que persistir hasta que tengamos Su respuesta, no importa si parecemos tercos, impertinentes, o pesados. Esto nos lleva a una historia de la Biblia que nos anima a ser así.



2. Podemos convencer a Dios por medio de la insistencia

"2Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. 3Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él; diciendo: Hazme justicia de mi adversario.4 Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo entre sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre. 5Sin embargo, porque esta viuda me es molesta (persistente) le haré justicia, no sea que (persevere) viniendo de continuo me agote la paciencia" (Lucas 18:2-5)



Este relato, nos muestra la gran importancia que tiene la perseverancia, ser insistentes, ser pesados. Hay que dar lata hasta que algo ocurra. Hay que insistir a Dios, hasta que nos de lo que Él tiene para nosotros. Yo quiero que a partir de hoy usted sea una persona perseverante, insistente, luchadora, que cuando las cosas no salen como usted piensa que Dios quiere, se atreva a luchar para convencer a Dios de que debe intervenir, ante los problemas matrimoniales, cuando tus hijos son rebeldes y no quieren nada con Dios...

Ha llegado el momento de que seamos como aquella viuda, insistentes, impertinentes. De modo que obtengamos lo que sabemos que Dios quiere hacer en y por nosotros.



3. Podemos convencer a Dios por medio de la obediencia

Entonces una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová llenó el tabernáculo. Y no podía entrar Moisés en el tabernáculo de reunión, porque la nube estaba sobre él, y la gloria de Jehová lo llenaba. (Éxodo 40:34-35)



Aquí podemos ver que Moisés provocó que la nube (La gloria de Dios) se derramara en el tabernáculo, a causa de que él había obedecido a Dios en lo que Dios le había pedido que hiciera y que lo hiciera exactamente como Dios se lo había mandado.



“Cuando tú y yo hacemos lo que Él nos manda y como Él nos manda, la gloria de Dios se hará evidente en nuestro hogar, trabajo y en nuestra vida”



 


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